Parte de los fallos estratégicos que comenten los directivos de las empresas tienden a repetirse. Cabría plantearse si es debido a la incapacidad de nuestro cerebro para procesar toda la información estratégica necesaria para el desarrollo de un plan estratégico y si tiene algo que ver con algunas ideas preconcebidas o pautas sociales que dificultan que tomemos las decisiones estratégicas más acertadas para nuestra empresa.
Por un lado nuestro cerebro tiene ideas preconcebidas que condicionan su juicio pero además el nivel de variables e interrelaciones que debe procesar un directivo para mantener su empresa alineada estratégicamente está simplemente fuera del alcance humano lo cual se hace todavía más evidente cuando el mercado cambia cada vez más rápidamente siendo por tanto cada vez mayor la necesidad de procesamiento para tomar buenas decisiones estratégicas.