“El marketing está en crisis”. He venido escuchando esta rotunda frase durante los tres últimos años. Lo he leído en artículos de prestigiosos gurús en España, Estados Unidos y Francia. Lo hemos discutido en foros de todo tipo, locales y europeos. El marketing está en crisis…
La definición de crisis podría ser algo así como una situación de cambios continuos a velocidades en las que es imposible planificar y prever el minuto siguiente, en cuyo caso se genera confusión e incertidumbre.
En realidad, como indican muchos marketeros, más que el marketing esté en situación crítica, el problema es que los clientes saben mucho ya de esta disciplina y son ultra-exigentes.
Los clientes tienen hoy muchísimas posibilidades de elección; existen gran cantidad de productos y servicios, marcas propias, marcas de distribuidor, variedad de precios, etc. La cruda realidad es que si eres una empresa, sabes que tu ventaja competitiva tiene los días contados y será vilmente copiada tarde o temprano por tu competencia (en el peor de los casos china) y que tus beneficios serán temporales y tenderán a cero con la velocidad del rayo.